1 «La esperanza y el arte de la medición»1: «el malestar aparece cuando alcanzamos los sueños»2: la adicción a la esperanza es su disfrute, incluso en un camino que no lleva a la fructificación; la esperanza es una experiencia en el camino a la realización de un sueño, si se bajó demasiado la vara con respecto a las metas, se obtiene en el camino la esperanza pero hacia un destino no fructificador.

2 En la analogía se da una comparación de cosas que no son iguales, en un terreno donde no hay igualdad; de ahí que a los físicos matemáticos les parezcan insuficientes; claro que quien tiene la capacidad intuitiva de captar similitudes o diferencias entre cosas, si tienen algo para ofrecer: «a = a no es cierto en el mundo mensurable»3—ya la comparación tiene un montón de presupuestos, dos «a», una a la derecha y una a la izquierda; su igualdad podría estar basada en una homogeneidad producida por demasiada distancia; quizás las matemáticas no distingue con facilidad las raíces de las ramas, y para eso tiene que hacer una composición; esto puede que se relacione con los números imaginarios — con la raíz cuadrada de menos uno.

3 Lo similar y los semisaberes: permiten ser tratados como iguales, pero también hacer distinciones; ¿razón suficiente?

4 Es bueno ver la energía como indivisa. Técnicamente el problema es «el problema del aumento de la energía humana»4. Aumentar la energía no es solo aumentar la potencia, también requiere aumentar la indivisibilidad, eso lo notamos todos con la inteligencia artificial: las nuevas posibilidades que esta ofrece vienen acompañado de castillos que era innecesario erigirlos en un principio.

5 Es verdad que hay cosas que duran más que otras, pero también es verdad que lo hacen por la energía; esta hace verdadero a = a, lo hace cuanto menos cualidades tiene.

6 Si tomamos la distinción que ofrece Jünger entre figura (experiencia), tipo y nombre, las experiencias más duraderas, las que no terminan el día desoladas, estas tienen que…

7 Todos tenemos experiencias, aunque las pasamos por alto o peor aún no vivimos «acorde» (música) a ellas (tipo). Claro que solo en parte esas experiencia son del tipo, al igual que el tipo no es del nombre.

El tipo es de la figura, el nombre es del tipo, pero la figura es de la energía indivisa; ¿la experiencia intermedia entre lo indiviso y la figura?

El problema de «la figura es de la energía indivisa», «la figura es de» es casi correcto.

Pero «la energía indivisa» es menos correcto, ya que ver lo indiviso como unidad, como vio bien Nietzsche, introduce una unidad que es del derivado no de donde deriva (“lo indiviso”).

Pero «la figura es de» también tiene un error: «la figura» es acertado, «es de» visto como propiedad «de» es un semisaber, correcto en cuanto “lo indiviso” es preeminente en todo sentido, pero lo indiviso mantiene esa superioridad sin necesidad de propiedad, cosa que es ya parte del mundo de las figuras.

La palabra manifestación es múltiple y acertada, describe no solo una multiplicidad que asociamos con experiencias, figura y type, sino también se describe el costo que se paga, el decaimiento inmediato una vez que algo se separa y deja de ser indiviso.

«La figura es de la energía indivisa». «La figura es…», correcto. «de la energía indivisa»: incorrecto, una aproximación, basada en la distancia.

Aproximación basada en la distancia: en eso se basan los juicios de valor prematuros, se ve como homogéneo lo que tiene cualidades distintas.

8 «La figura es de la energía indivisa». En la escultura, aunque no se vea, es en la medida en que sigue untada de lo indiviso, un síntoma de su larga duración.

9 Quien experimenta ve el tipo y los nombres no solo como superficiales, sino como peligrosos, son cosas que no durarán mucho.

10 Esta es “la paradoja”: la experiencia (figuras) es en la medida que (y en que), permanezca indivisa, que tiene mayor duración; es “lo” indiviso lo que le otorga duración a las figuras, y más a ellas y a las experiencias que a los types, y más a los types que a los nombres.

11 “Lo indiviso” no solo es propietario de las figuras, tipos y nombres, se prefiere a sí mismo sobre ellos; en esto se basa la crítica al materialismo; está claro que no le molesta darle lugar a las cosas, pero también, que no las valora por sobre “él mismo”; en esto se basa la reverencia por uno mismo, lo grotesco del materialismo, y lo insuficiente incluso de las experiencia y figuras.

12 «Uno puede estar necesitando una ayuda presente»5, pero lo que dijimos antes sobre “lo indiviso”, es una ayuda presente, por eso también insuficiente: ya que no hay nada sobre lo indiviso, o mejor dicho: está todo ahí.

13 "Da lo mismo": una expresión así angustia solo a quienes valoran más la figura que lo desfigurado, «el pájaro que besa la flor y el que está siendo comido por los gusanos, los dos se encuentra a la misma distancia de la hermosura oculta»6: mérito y culpa: los dos ceden a “lo indiviso”.

14 «Todo es vanidad, todo lo que nace es digno de perecer»: la energía se valora más a ella misma.

15 Lo indiviso «se valora» a sí mismo por sobre todas las experiencias, tipos y nombres.

“Mera analogía”: carece de igualdad. «No dejar una acción después tirada en la cuneta»7—su valor se basa más en lo indiviso que en la figura, más en la figura que en el type, más en el type que en los nombres. Pero cada cosa lleva con ella, en la medida que lleva fuerza, la fuerza de lo indiviso.

«El ocaso y el amanecer son un tema de perspectiva»8: los dos son evidencia de la preeminencia indivisa.

Referencias

  1. Ernst Jünger — Pasados los setenta, Diario V (1991 -1996)
  2. Ernst Jünger — Máximas y mínimas a El Trabajador.
  3. Ernst Jünger — La Tijera
  4. Nikola Tesla
  5. Ernst Jünger — La Tijera
  6. Ernst Jünger — Máximas y mínimas a El Trabajador.
  7. Friedrich Nietzsche
  8. Ernst Jünger — Máximas y mínimas a El Trabajador.