1 «Una moda se agota en lo cotidiano, un estilo se agota en los siglos»1; pero ¿puede ocurrir que el intento de controlar la inspiración, de ser superhumano, nos lleve a agotar los estilos en lo cotidiano?
«Curiosidad y petulancia»: ¿esto porque el milagro es innato?: «este es el mejor de los mundos posibles»2?
2 Todo es translúcido: nada “clásico” por sí solo deja de ser parte del resto, incluso lo que cambia parece invariable por esta translucidez que constituye cada “cosa”.
3 Como hay un espectro de luz, que solo en determinado rango es visible al ojo humano, hay un espectro de translucidez y un rango de este espectro que nos es visible.
4 El problema de la resurrección, el de errar en la medida que algo fue perdido para siempre o no, en si ese árbol está muerto o volverá a reverdecer, o si esta o aquella relación durará o se terminó para siempre, puede guardar una relación con el no querer ser probado equivocado.
La equivocación no es en sí algo malo, es la naturaleza de todo lo simbólico; y es la represión de lo simbólico lo que muchas veces enferma, esa capacidad genial y espontánea del ser humano de hacer cosas que «apuntan conformalmente a todo el resto»3.
5 En este respecto Jünger:
“Sobre la autocrítica: el autor leyendo un texto propio que ha olvidado: «Si lo hubiera escrito otro, sería bueno».”
6 Uno de los tabúes que se le imponen a la comprensión es el de la superación de los nombres. Esto guarda relación con las dificultades que encontramos en la equivocación, tenemos en ese punto la duda de si reverdecerá o no el bonsái, lo dudamos porque la equivocación, al igual que el universo, «es una casa que no pierde nada», es decir, porque toda pérdida es una pérdida relativa; y por lo tanto en este aspecto tenemos que «conservar el banco y no la plaza»4.
7 La muerte hace absoluto lo relativo. ¿Lo absoluto es un error de perspectiva «humano demasiado humano»?
Hay algo absoluto en lo relativo, «en una casa en la que no se pierde nada», nosotros lo vemos desde la perspectiva mortal, claro que eso no es un «problema» para el universo en su conjunto. Tampoco tienen claro los expertos si nuestro mundo no es solo uno entre otros, eso traslada el poder creer en algo, a un nivel extremo de translucidez.
Referencias
- Ernst Jünger — La Tijera, Af. 1
- Gottfried Wilhelm Leibniz
- Goethe — Conversaciones con Eckermann
- Ernst Jünger — Máximas y mínimas a El Trabajador
- Ernst Jünger — Pasados los setenta, Diario V (1991 -1996)
Sobre la autocrítica: el autor leyendo un texto propio que ha olvidado: «Si lo hubiera escrito otro, sería bueno»
