1 La exposición mejora con el tiempo, por el tiempo. Es algo que guarda una relación con la diversidad. En la cosmópolis, las obras, en etapas sucesivas, son influidas desde varias perspectivas.
Lo que experimentamos es que el costo temporal se lo paga con tiempo, sobre todo con el tiempo que tenemos antes de morirnos: demanda esperar: mañana tendremos insights sobre el texto que escribimos hoy. Implica esto falta de exposición al peligro, si esta fuera mayor deberíamos esperar menos?
Lo simultáneo es más comprensivo que lo sucesivo. Pero sin darle al tiempo el lugar que le corresponde, somos groseramente intemporales, es decir: «le tiramos con cañones a los gorriones». Esto también nos lleva a errar, al pecado—a no dar en la diana: en el tiempo la intuición puede «estar de más»: Darwin es solo del tiempo.
“Los dioses viven más allá de nuestra mezquina muerte.
Nosotros morimos más allá de su vivir incesante”.
2 HH: «…Morimos más allá de su vivir incesante», es decir: en ese más allá en lo incesante. El tiempo hace de cesante, es decir: el tiempo conserva—pero lo hace de manera relativa, como nosotros, debe tratar lo fundamental de manera relativa. El tiempo, al tratar con nosotros, también tiene que lidiar con cosas fundamentales.
3 Con todo lo que se puede criticar lo exotérico, constantemente vamos desde el troquelado de la figura.
4 La concepción de la realidad es muy profunda, es decir: se corresponde también con lo muerto, no solo con lo vivo. También se podría decir que hay que ver lo vivo como una ley de la realidad.
5 HH: En las palabras las matemáticas están implícitas, de ahí que el filósofo tenga esta experiencia: re-formula, repite la pregunta. ¿Esto quiere decir que las palabras son en comparación con las matemáticas, muy específicas?
Si fuera así, el error del escritor es pensar qué fórmula cuando lo que hace es reformular. Esto no quiere decir que haya mayor valor en la energía repartida (matemáticas) que en la energía no repartida (palabras); este carácter sin reservas es lo que acerca a las matemáticas a los hechos.
Es decir: aunque con mayor reserva, es lo mismo que hace a un texto efectivo, tener precio, ser popular: el quedar vacío, el no tener reservas; esto se lo ve en todos los planos, incluyendo en la popularidad de los libros indiscretos.
Las palabras ahorran lo que reparten, las matemáticas no ahorran en exposición. Las palabras son máscaras, las matemáticas son solo máscara. El contenido es mucha forma, la forma poco contenido. En esto todavía tenemos confusión, faltan distinciones.
HH: La fuerza de las ecuaciones viene dada, si están bien logradas, por el hecho de que no hay reservas, en la exposición plena de lo bien logrado, como en un símbolo, es lo que es—pero a la vez es accesible; las palabras en cambio tienen implícito mucho de su valor. ¿Dónde vale más lo implícito que lo explícito, y dónde lo explícito? Las palabras no son una «de-mostración»; las matemáticas por su naturaleza sí lo son.
“Pensador cremallera. Faltan los botones: es decir, la relación causal en el texto filosófico y los saltos en el narrativo.”
6 «La falta de los saltos en la narrativa», falta de abreviación, que uno tenga tiempo no quiere decir que lo tengan los demás, aunque «podrían» tenerlo.
«Falta la relación causal en el texto filosófico»: se coleccionan módulos. Este pasaje de Jünger se parece a los de Heráclito y a los de Jesús, experimentamos algo que «nos es difícil precisar»—es decir: ¿nos falta esa necesidad?
¿Falta de profundidad?: Algo similar ocurre con la primera lectura de Nietzsche: al mismo tiempo notamos que se pregunta cosas que nosotros no nos habíamos preguntado, y que sus respuestas llegan desde una profundidad que no es habitual.
7 Es buena la pregunta que se hace Nietzsche sobre Jesús: ¿lo caracterizaba un hambre más profunda de amor, demandaba amor con la fuerza de una necesidad más profunda?, ¿era su voluntad de poder más profunda que todas las otras?
Es difícil no ver a Jesús como el más desafortunado del mundo. Pero a su vez «tenía buenos instintos»; ¿demanda esto que separemos la miseria más absoluta — de la decadencia instintiva?, ¿y no es esta una experiencia típica humana?: ¿cómo podríamos recuperarnos si estos dos bienes o males no estuvieran separados?
Nihilismo — Instintos. ¿Acaso el abismo, tanto como las dimensiones del universo es solo un tema de espacio? Entonces el pathos trágico, en la medida que se basa en lo abismal es lo que demanda el separar la culpa de la causa? ¿Lo que impele al impulso fáustico son las grandes dimensiones y nada más?: de ahí que quiera conquistar el este.
El indignado es un zapallo, piensa que hay más que grandes dimensiones en lo que impele a nuestro impulso fáustico. Que nuestros instintos, si se les da espacio, pueden crecer y eso los entusiasme es entendible, pero no encontrará más que eso en ese espacio vacío entre los astros.
Referencias
- Heráclito
Los dioses viven más allá de nuestra mezquina muerte.Nosotros morimos más allá de su vivir incesante.
- Ernst Jünger — Pasados los setenta, Diario V (1991 -1996)
Pensador cremallera. Faltan los botones: es decir, la relación causal en el texto filosófico y los saltos en el narrativo.
