1 No es la respuesta, sino el espíritu con el que respondemos, el que acierta; y con esto no decimos lo suficiente: el espíritu con el que contestamos, es lo que nos permite, «responder sin depender de la respuesta»1.

Este precede incluso a la intención, que formada «en su totalidad», por «la voluntad de poder de diferentes instintos, incluye la relación que tiene cada instinto con los otros».

2 En este respecto, la definición, no es bueno separarla del enmarcar y «delimitar una parcela en busca de oro»2; quien todavía lo hace, está siendo romántico, decadente y pedante, ya que la intransigencia y el dogmatismo, tienen más que ver con la dependencia que tenemos con lo que definimos, que con una separación entre ellos. Cuando uno los separa, lo que está haciendo, es abdicar sus derechos, prerrogativas y responsabilidad.

3 No nos hagamos las cosas tan fáciles como los separatistas, ya que así, nos hacemos las cosas imposibles. «No hay que dividir el mundo en dos», eso es negar la naturaleza de las cosas, lo innato, nuestro deber y el verdadero reto.

4 Quien fija pero no depende de lo que fija, es al mismo tiempo el que puede, no solo «de manera correcta dividir y definir»3, sino a la vez, quien puede recordar el espíritu con el que definió las cosas.

5 Es justamente el conquistarlas, lo que esta libertad hace posible. Esto muestra una relación obvia, pero que muchas veces pasamos por alto (acá alto quiere decir superficial), entre la «originalidad, honestidad, autenticidad y hablar desde el corazón, «y» el habernos preparado bien para algo.

6 Al recordar el espíritu con el que definimos algo, nos independizamos del materialismo. Esto es muy importante, ya que muestra lo profundo de ese principio humano que al «empezar bien termina bien». Es también de donde viene la fuerza de la buena voluntad, y deja claro que no hay nada menos generoso que la buena voluntad superficial y retrasada: esta aspira a poco y devuelve poco.

Más empeora todavía una situación, cuando quien aspira a poco, consumido, desilusionado y cansado, ya solo puede «sacarle algo a los demás». Hay pocas cosas más torpes que la sobrevaloración de la respuesta.

7 El otro, no es solo un amigo o enemigo, es a la vez el hermano de nuestras respuestas.

8 La «distinción» es del espíritu: es a él que le corresponde, como singularidad preeminente y primogénita, «el título de nobleza que lleva consigo cada ser humano».

Referencias

  1. Ernst JüngerPasados los setenta, Diario V (1991 -1996)

    "Al respecto uno se pregunta si el pensamiento no puede alcanzar una fuerza emparentada con la música, que se someta al arte de la medición, sin tener necesidad de ella. Calculadoras, planos de fortalezas, instrumentos musicales surgen entonces «de paso»".

  2. Ernst JüngerLa Tijera
  3. Socrates o PlatónDe una cita de Emerson