1 ¿La intuición es la percepción —de la voluntad de poder de un instinto, o de dos instintos que se rozan?, ¿Incluso el intento de «adivinar» es voluntad de poder?
“Con respecto al muro del tiempo es preciso hacer una distinción entre poesía y verdad: ni la una ni la otra pueden ser sino imperfectas. El problema es qué cosas fueron introducidas por la poesía en el otro lado - y luego, a su vez, qué cosas se filtraron desde allí, algo que cabe adivinar, más que leer, en las figuras de los musgos y los líquenes.”
2 El límite del exoterismo y la literalidad humana, al igual que la aritmética alcanzada por nosotros hasta ahora, es la frontera con la naturaleza, más allá de la cual no la dominamos. El álgebra en comparación es la razón suficiente, lo que podemos hacer dentro de ese marco natural.
Muchas personas tienen al álgebra como más comprensiva que la aritmética, pero en la práctica, esta nunca llega más lejos que a una respuesta frente a esos límites: entonces aquel que no puede oponerle resistencia al invierno, se muda a zonas más cálidas.
Esto es lo que le da el valor a mentes inferiores como san Pablo: la realidad es “aritmética”, nuestra razón suficiente algebraica, así es como se justifica el máximo exoterismo, de lo contrario no podría vivir alguien que fuese casi por completo exotérico.
San Pablo, antes de su revelación, era una persona con un nivel de escepticismo, que por momentos incluso lo posible le parecía imposible. El ser humano se realiza dentro de la razón suficiente y el álgebra.
3 La claridad de la aritmética viene de esa claridad que tienen para nosotros las leyes de la naturaleza, leyes poco claras como álgebra, pero que como aritmética, imponen sus últimas consecuencias sobre nosotros en cada momento.
Está claro que esa "aritmética" debe ser distinta a la que descubrimos hasta ahora, pero es valioso suponer por ahora que guarda cierta relación con "la aritmética universal”. Claro que puede que haya varios mundos, «pero el universo cabe pensarlo como uno»1, si es que no queremos caer en una contradicción en términos.
4 Hay aritmética en la luz apolínea; en cambio —es decir, en épocas titánicas, como ha sido hasta ahora la nuestra—, reina el álgebra, pero no lo heroico y dionisíaco.
5 Lo positivo es la apertura de las cosas, lo negativo su cierre. Aunque estas son las dos mitades de la totalidad, si tomamos en cuenta no solo su realidad, sino también su reflejo (reflexión), podríamos dividir esa totalidad en cuartos: un cuarto del cierre está para nosotros en la realidad, pero el otro está en el reflejo, y lo mismo ocurre con la apertura. Y por la naturaleza de esta relación entre realidad y reflejo, si trazamos una línea vertical y una horizontal que pasen por el centro del círculo (totalidad), veremos por qué la humanidad ha vivido «en confusión». Xz
Pero no parece haber otro camino, o no lo encontramos hasta ahora, para que una parte de la realidad pueda, estando inmersa en el todo, tener cierta «conciencia» del todo. Este no parece ser el peor de los modelos disponibles, el que podemos usar, para comenzar a hablar mejor de «conciencia». Xz
¿La conciencia, como toda división y condición de la reflexión, en la ciencia se vuelve apologética: «con-ciencia»? Xz
6 ¿Por qué vemos asociado con lo negativo lo apologético, es así?: el esquema de conciencia que ofrecemos aporta una respuesta.
7 Las dificultades del genio humano se prolongan en el tiempo, porque no sólo a los mejores insights, en una época determinada, llega el maestro apenas con la punta de los dedos, sino que luego, cuando esa primera aventura es dominada, él ya vive en ella con una maestría todavía más avanzada y distante de los no iniciados.
Es verdad que lo que se entiende, se lo puede explicar con facilidad, pero cuando uno explica la vanguardia incluso con maestría, a los que les faltan esas experiencias les suena esotérico.
Quizás esa claridad que demandan aquellos que la tienen, aplica solo a lo que la mayoría practica hace mucho tiempo, y no tiene ya mucho de innovador, y no es realmente un gran aporte al nivel medio del conocimiento.
8 El juego sin un contexto —sin unas reglas de juego— tiene algo desagradable: presume no ser parte de un todo, y eso es lo que desagrada del exceso de excitación.
Hay mucho que no sabemos, y las reglas de juego van cambiando —se van completando y se siguen expandiendo—, pero jugar sin ellas no se parece a un juego, sino a haber pateado (hubris) el tablero (universo).
Es en el marco de unas nuevas reglas de juego que conviene interpretar los cambios en el contexto, que implica la inteligencia artificial. Es verdad que esta entra a la computadora del profesor y se "roba" las respuestas del examen de matemáticas, pero esto es solo ver lo negativo de un cambio en las reglas de juego.
A su vez esa misma inteligencia, en un contexto en el que necesitamos una ayuda que esté presente, frente a una enfermedad grave o frente a los misterios de la realidad, si esta nos ayuda a resolver esos problemas, lo único que requiere de nosotros es aceptar unas "nuevas" reglas de juego.
Y quizás ya las aceptamos, por eso está aquí, y quizás intentar de pararla es más peligroso que conducirla bien—incluyendo el bajar un poco la velocidad en las curvas.
Referencias
- Ernst Jünger — La Tijera, Af. 87
Por cierto que últimamente está debatiéndose la posibilidad de que «nuestro» Universo no sea el único, sino que existan varios. Lo único que esto haría sería trasladar astronómicamente ese concepto a una dimensión nueva. Es posible desde luego agrandar el Universo, pero sólo como único cabe pensarlo.
- Ernst Jünger — La Tijera, Af. 116
Con respecto al muro del tiempo es preciso hacer una distinción entre poesía y verdad: ni la una ni la otra pueden ser sino imperfectas. El problema es qué cosas fueron introducidas por la poesía en el otro lado - y luego, a su vez, qué cosas se filtraron desde allí, algo que cabe adivinar, más que leer, en las figuras de los musgos y los líquenes.
