«La precisión no refuerza la realidad sino que atenta contra ella».

1 Jünger lo dice en relación a las matemáticas «como producto», no a las matemáticas como parte o descripción parcial de nuestro genio.

2 ¿Cómo puede ser la percepción sensible imaginativa si «los sentidos no mienten?

3 La precisión para las relaciones, in toto mejor «el eterno retorno». Quizás «no hay nada más raro que un clown genial»1, pero tanto él como algo que esté mejor logrado no se distinguen uno del otro, por estar ensamblados de fuerzas que van desde la totalidad al punto. In toto se ve mejor la totalidad, aceptando, haciendo el experimento de asumir este momento para siempre, «máxima afirmación»2. Si lo que uno quiere es ver la relación entre partes, entonces sí la precisión, que la tierra gira alrededor del sol es preciso.

La totalidad se la experimenta en la cuenta final, esto diferencia a las personas en su rango. La muerte puede que sea siempre inquietante, lo que define el rango es que la persona haya aceptado o no que se va a morir.

La superficialidad humana se basa en no haberlo aceptado, entonces uno tiene que soportarlos pretendiendo que son inmortales, como se lo ve en toda persona yoísta, en toda persona que cuida demasiado su posición personal, con un utilitarismo de corto plazo, en la falta de grandeza.

La falta de grandeza se basa no en lo inquietante de la muerte—sino en su negación cabal.

Quizás la falta de grandeza se basa una negación de la muerte precisa.

4 Es desagradable la incontinencia de quienes no aceptan que se van a morir, que es la mayoría y lo que caracteriza a toda ordinariez; a esa mayoría le gusta pensar que el hecho de que nos inquiete a todos la muerte justifica su no aceptación de esta, incluso que la dominación de esa inquietud es más valiosa que la aceptación de la muerte.

El ordinario no acepta la muerte con gran precisión, está sellado a ella, y, si su no aceptación fuera menos precisa, sería una persona más noble. En cambio, la persona noble sabe que todos nos movemos en la vida «como cazadores y como piezas de caza».3

Quien no aceptó la muerte, el cobarde, frente a esta se queda en silencio. Tampoco el coraje es suficiente para aceptar naturalmente la muerte, para eso se necesita «superar las cosas en un plano elevado», no alcanza con solo esperar, no alcanza solo con no mirar a los ojos.

Referencias

  1. Ernst Jünger — La Tijera
  2. Friedrich Nietzsche
  3. Ernst Jünger — La Tijera
  4. Ernst Jünger — La Tijera, Af. 98.

    «La precisión no refuerza la realidad sino que atenta contra ella».