1 La demostración busca «el poder» usar lo demostrado sin entenderlo, busca una fe que pueda utilizar: en esto se basa también la fe en el producto matemático.

Esto lo vemos de manera enfática en los números imaginarios.

También hay que distinguir la fe como trabajo y la fe como producto: en el primer caso se está construyendo algo, se la usa experimentalmente, como variable.

2 Profeta como portavoz e intérprete, también podríamos decir lector, si no reducimos eso solo a la lectura de productos sino a un lector de potenciales.

En este respecto, lo que dijo Goethe sobre Schiller: «Schiller dice cosas por las que lo critican los demás, y luego las usan sin agradecérselo».

El problema ahí son las pretensiones de poder del lector o profeta; el problema principal de un profeta es el espacio que hay entre los puentes que ve y expresa, y la distancia que hay entre ellos y el reconocimiento o resultado que espera. Xz

De ahí que le vaya mejor el aspirar a llegar a una conciliación que a un resultado, el primero ocurre cerca de los puentes que crea, de las cosas que relaciona, el segundo ocurre luego, mucho más adelante, con mucho trabajo.

3 Uno crea puentes por los que luego no sabe quién pasará.

4 Se dice que los agentes de AI son indiscretos, que atentan contra la privacidad, que se quieren quedar con el alpha de las empresas y las personas; pero creo que también se lo puede pensar en el otro sentido: nadie puede olvidar voluntariamente como un agente de inteligencia artificial, sobre todo si se lo construye con este propósito: esto tiene la ventaja de poder usar los agentes como variables que luego se vacían, como imaginarios, como «demostradores».

Hay que correr riesgos para lograr cosas, de ahí el valor incluso de las variables en computación para la demostración, de ahí también el valor de los números imaginarios.

5 Conciliación, demostración y resultado. Nietzsche como profeta, como lector (no solo de libros) sin duda concilió. ¿A su vez demostró y produjo resultados?, no, sobre todo lo último, lo hicieron otros por él, incluso el nihilismo, como se ve en los nazis, se apropiaron de sus ideas, las interpretaron mal, las creyeron estos suicidas, demostradas.

Como dijimos, quien hace puentes (concilia) no sabe quiénes pasarán por ellos. Pero es valioso distinguir entre quienes hacen puentes (filósofos, artistas) y quienes pasan por ellos (políticos y empresarios).

6 Ahora entiendo lo que tiene que ser un libro de filosofía moderno: conciliación. Ni demostración ni resultado. De esto como en todo, hay buenas pautas en Goethe y Jünger.

Conciliación: ¿no solo un sinfín de puentes?, ¿atisbar a dónde llevan, vislumbrar la nueva Roma?

7 Las diferencias de rango existen más de lo que distinguen; se paga un costo por la exhibición, por la demostración; y los resultados están todavía más lejos. Antes de estos, la conciliación, el vislumbrar y tener un atisbo de la nueva Roma a la que llevan todos los caminos.

“El encuentro entre el estadista y el poeta se basa en el azar y, casi siempre, en malentendidos. Ese encuentro forma parte, más bien, de la estructura del mundo histórico, de los arabescos.

Nadie es profeta en su tierra; ni tampoco en su tiempo. El mejor profeta es el profeta muerto; para el profeta vivo la actualidad, si no peligrosa, sí le es intempestiva. Ese es el asunto que trata Dostoievski en El gran inquisidor; Platón en Siracusa, Maquiavelo en Florencia son ejemplos de lo mismo. También podemos imaginarnos un encuentro entre Rousseau y Robespierre, una visita de Marx al Kremlin. El propio Nietzsche, si hubiera alcanzado una edad avanzada, podría haber hecho esa misma experiencia: primero, la apropiación apasionada de sus ideas por tipos que a él le repugnaban profundamente, y luego, la resaca contraria, la de los perjudicados bajo tales auspicios.

La crítica nihilista, la seguridad instintiva en el rechazo de los modelos, unida a la ingenua indigencia de las propias exhibiciones — todas esas cosas son síntomas frente a los cuales no bastan los juicios de valor, los juicios basados, por ejemplo, en comparaciones históricas.

Las nociones físicas son más adecuadas - tal, la noción de una superconductibilidad a bajas temperaturas: las moléculas, los genes, los pensamientos, las conductas se asocian casi sin resistencia. En esto hay que tener por posibles todas las cosas - nil admirari, y no por hastío, sino porque la admiración empañaría el experimento en su carácter, podría hacer sospechar que está acercándose a su clausura. Vale la pena practicar el ascetismo con respecto a las valoraciones; lo que se ahorra en donaciones de sentido se coloca en el banco y produce intereses.

8 Mientras se están conciliando los puentes y caminos que luego demostrarán y construirán la nueva Roma—a esta se la puede atisbar pero no demostrar y construir; en una etapa como esta, no hablamos de una etapa del camino sino una etapa de construcción de puentes y caminos.

Una etapa así tiene un movimiento que va desde la totalidad al punto—(Roma), se la comienza a perfilar así, primero se la localiza, aparecerá en el futuro.

9 ¿Cuáles son estos caminos, estos síntomas de la totalidad hacia localizar la nueva Roma?: crypto monedas e inteligencia artificial, pero detrás de esto hay un cambio cultural.

10 Una de las diferencias entre el profeta (lector, poeta, artista) y «quien demuestra y produce resultados»: el segundo es «un trabajador»1.

Una de las diferencias entre el «profeta o lector» y «el trabajador»: este último «tiene fe en la crítica», en cambio, por ejemplo Sócrates, sabía que «la sentencia no tiene validez y está dirigida a ensalzar a la víctima»2 (al trabajador).

Esto es interesante y sorprendente, ya que apunta a que la figura del trabajador, a pesar de las apariencias, no tiene todavía lo suficientemente separadas «la culpa de la causa», es pre-científico. El trabajador como figura trágica que es, le gusta pretender que no lo es, esta pretensión es su máscara, sin la cual queda expuesto.

11 «Anacrónico» no es el pasado, es lo moderno: lo de hoy pronto lo será, lo de antes ya lo es. De hoy o de ayer, lo clásico sigue siendo lo no moderno, lo que tiene futuro.

12 El trabajador no tiene bien deslindadas la culpa y la causa, es una figura trágica que se la da de antitrágica, solo separarlas es antitrágico, a eso ya apunta la ciencia y conciencia. ¿Cuál es el valor de no separarlas?: la responsabilidad, pero quizás hoy hay que lograrla separándolas.

¿Entonces qué es la responsabilidad?, porque la figura del trabajador todavía depende de no separarlas, ¿qué es demasiado moderno y anacrónico de ella? Hay que cuidarse en el otro sentido también: los antitrágicos usan la máscara de la tragedia, es bueno que no se les haga demasiado realidad.

13 A las personas netamente parciales, «les gusta ser confirmados en sus errores», esto ocurre cuando pasamos al menos hoy (quizás siempre), de la conciliación a «la demostración y los resultados».

14 El trabajo hoy es una tentación.

15 En la lógica misma ocurre lo que se ve en los números imaginarios, un usar sin depender. En este respecto Jünger en su último diario:

“Descartes comparte la alienación de Nietzsche con Pascal y Spinoza, es decir, con mentes que acuñan sus dotes matemáticas conformando un sistema y, al hacerlo, sólo perciben «el seductor destello dorado en el vientre de la serpiente vita». Al respecto uno se pregunta si el pensamiento no puede alcanzar una fuerza emparentada con la música, que se someta al arte de la medición, sin tener necesidad de ella. Calculadoras, planos de fortalezas, instrumentos musicales surgen entonces «de paso».”

16 Los necios atacan justo cuando el problema está resuelto; apuntan y quizás fuerzan la apología; la apología es un hecho más lento. Esto apunta a lo que dice Schopenhauer:

«El atormentador y el atormentado son una misma cosa. El primero yerra creyendo que no es partícipe del tormento, y el segundo, creyendo que no es partícipe de la culpa».

La apología comienza con un gran ataque, quien no tiene mucho para ofrecer se separa no solo quemando libros sino intentando destruir al filósofo. Ya lo describió bien Quiroga en su Gallina degollada.

«Lo que siempre ha caracterizado a las mentes superficiales es pensar que la estupidez no es constante, que se puede cambiar a los tontos».

Como los necios atacan justo cuando el problema está resuelto, están obligados a atacar con virulencia. «Pero los calendarios de estos revolucionarios fracasan enseguida».3

17 Mejor la rebeldía que la revolución: así se juegan con variables sin destruir todo.El juego es rebelde pero no revolucionario, esto guarda relación con su superioridad.

18 El juego guarda relación con su superioridad.

19 Hay una diferencia entre la posición que se ocupa y la que se quiere ocupar, quizás el primer caso se acerca más al deber, y el segundo al deseo; que hay una relación entre los dos se lo ve en que el deber puede llegar a ver la extensión de cosas que antes no veía por la posición que necesariamente ocupaba, es decir: hay mutaciones, los sueños se hacen realidad.

Sobre La gallina degollada (Quiroga): la naturaleza no se puede expeler sin centrifugado, y de cualquier manera lo único que ahí se logra es «una mala exposición de esa vida». Esto como dijimos no excluye las mutaciones, por ejemplo el desarrollo o la evolución.

20 A pesar que el ser humano vive de expectativas, su fisiología se cierra a lo largo del día, de las estaciones y de la vida; este contraste produce la conexión del ser humano con la vida cotidiana y práctica, incluso en la centuria y los milenios.

«Todas satisfacción en la vida se basa en el retorno regular de cosas externas».

Referencias

  1. Ernst Jünger — El Trabajador
  2. Ernst Jünger — La emboscadura
  3. Ernst Jünger — La Tijera
  4. Ernst Jünger — Máximas y mínimas a El Trabajador

    El encuentro entre el estadista y el poeta se basa en el azar y, casi siempre, en malentendidos. Ese encuentro forma parte, más bien, de la estructura del mundo histórico, de los arabescos. Nadie es profeta en su tierra; ni tampoco en su tiempo. El mejor profeta es el profeta muerto; para el profeta vivo la actualidad, si no peligrosa, sí le es intempestiva. Ese es el asunto que trata Dostoievski en El gran inquisidor; Platón en Siracusa, Maquiavelo en Florencia son ejemplos de lo mismo. También podemos imaginarnos un encuentro entre Rousseau y Robespierre, una visita de Marx al Kremlin. El propio Nietzsche, si hubiera alcanzado una edad avanzada, podría haber hecho esa misma experiencia: primero, la apropiación apasionada de sus ideas por tipos que a él le repugnaban profundamente, y luego, la resaca contraria, la de los perjudicados bajo tales auspicios. La crítica nihilista, la seguridad instintiva en el rechazo de los modelos, unida a la ingenua indigencia de las propias exhibiciones — todas esas cosas son síntomas frente a los cuales no bastan los juicios de valor, los juicios basados, por ejemplo, en comparaciones históricas. Las nociones físicas son más adecuadas - tal, la noción de una superconductibilidad a bajas temperaturas: las moléculas, los genes, los pensamientos, las conductas se asocian casi sin resistencia. En esto hay que tener por posibles todas las cosas - nil admirari, y no por hastío, sino porque la admiración empañaría el experimento en su carácter, podría hacer sospechar que está acercándose a su clausura. Vale la pena practicar el ascetismo con respecto a las valoraciones; lo que se ahorra en donaciones de sentido se coloca en el banco y produce intereses.

  5. Ernst Jünger — Pasados los setenta, Diario V (1991 -1996)

    Descartes comparte la alienación de Nietzsche con Pascal y Spinoza, es decir, con mentes que acuñan sus dotes matemáticas conformando un sistema y, al hacerlo, sólo perciben «el seductor destello dorado en el vientre de la serpiente vita». Al respecto uno se pregunta si el pensamiento no puede alcanzar una fuerza emparentada con la música, que se someta al arte de la medición, sin tener necesidad de ella. Calculadoras, planos de fortalezas, instrumentos musicales surgen entonces «de paso».

  6. Schopenhauer

    «El atormentador y el atormentado son una misma cosa. El primero yerra creyendo que no es partícipe del tormento, y el segundo, creyendo que no es partícipe de la culpa».

  7. Ernst Jünger — La emboscadura

    «Lo que siempre ha caracterizado a las mentes superficiales es pensar que la estupidez no es constante, que se puede cambiar a los tontos».

  8. Goethe — Poesía y verdad sobre mi vida.

    «Todas satisfacción en la vida se basa en el retorno regular de cosas externas».