1 Lo apologético multiplica lo intemporal, es decir: es de naturaleza potenciadora. Cuanto más espera, mayor será su potencia, de ahí que se avergüenzan tanto quien demora en responder como quien espera la respuesta.
¿Porque —por que—(el segundo es apologético, énfasis intemporal) existen las traducciones, es decir, lo discreto, los errores? ¿porque existe ese abismo que hace posible el engaño, que cosas parezcan iguales pero no lo sean, la diferencia entre apariencia y verdad?
Esto quiere decir: no hay un plano cuántico y uno clásico, el potencial, la potencia, la fuerza personal, se la tiene y hace crecer y fortalece, mediante esa espera.
Dicho de otra manera: la gravedad no es algo del principio o algo del final, es una dinámica que se va tensando mientras se espera, y mientras se espera va creciendo la potencia mediante la multiplicación de lo intemporal.
El error es solo un interregno durante la tensión del arco, un interregno durante el crecimiento de la fuerza y el potencial.
¿El error no tiene mucho que ver con el origen y el acierto, quizás no los afecta a estos, es solo una experiencia intermedia de quien no tomó a estos en cuenta?
2 Las dinámicas del eterno retorno y la gravedad, de la rarificación, la precisión y las transparencias simétricas, son parte del ir tensando el arco; la potencia que se acumula en ese interregno depende del tiempo, de cuánto tiempo le demos a ese por-que (por-que es multiplicar por el que, cuánto distanciamos-tensamos con el que-intemporal); lo interesante de esto es que nos da una fórmula para producir potencia…
Al separar uno del otro, el por (multiplicación) del que (figura intemporal), se tensa el arco, crece el potencial, se hará visible la potencia.
3 No es la multiplicación lo que da potencia, sino la separación de la multiplicación y lo intemporal; al ir separándolos va aumentando la tensión del arco. ¿No pasa algo similar con los quarks?
4 El pensamiento es cuántico. Quien no tiene conciencia de esta experiencia vive mejor de lo que piensa y piensa peor de lo que vive.
La carta infantil que escribieron los ganadores de la medalla Fields muestra que ni siquiera ellos tienen conciencia de esta experiencia. La inteligencia artificial obligará a todos a dejar de ignorarla. El arco se está tensando, tarde o temprano se producirá la espiritualización de la Tierra.
Entre el potencial y la potencia las matemáticas no muestran el camino: la potencia es el acierto del potencial, esto es lo que han dicho hasta ahora las matemáticas.
Vistas las cosas así, las matemáticas son un éxito, son solo un producto; no se consigue el resultado mediante elevar el carácter a una potencia, por indicar (índice) cuántas veces se lo multiplicará, sino mediante un dinamismo que separa y al separar tensa el arco.
5 Si lo que se quiere es llegar más allá de determinado valor, esto lo comprobamos mediante el resultado.
2 x 2 = 4, pero si no llegamos a 4, si nos quedamos cortos en 3, entonces lo que hacemos no es 2 x 2, no importa cuán bien nos parezca que hacemos las cosas, si no llegamos a cuatro, el porque no es 2 x 2. Esto se hace todavía más confuso cuando la persona logra cosas geniales y de cualquier manera no llega a 4.
6 Los niños tienen una etapa en la que no paran de preguntar porque, lo que no preguntan ahí es por que; esto ocurre porque los niños están más cerca del hágase de los dioses; su inocencia asume que no tienen que ser apologéticos, que no hay «por que» esperar, quieren instaurar hechos. Por que se dirige a hacer crecer el potencial, porque hacia crecer la potencia.
“Lo que para Alejandro Magno es la espada es para Perseo el escudo pulimentado con el que refleja la imagen espantosa. Esa espada y ese escudo son armas de la consciencia, que es quien quebranta la coacción telúrica. Con la muerte dada a la serpiente comienza en Occidente el camino del hombre auténticamente poderoso, es decir: del hombre dotado de poderes míticos. Matando una serpiente prueba Heracles, ya en la cuna, que es un príncipe.”
Referencias
- Ernst Jünger — El nudo gordiano
Lo que para Alejandro Magno es la espada es para Perseo el escudo pulimentado con el que refleja la imagen espantosa. Esa espada y ese escudo son armas de la consciencia, que es quien quebranta la coacción telúrica. Con la muerte dada a la serpiente comienza en Occidente el camino del hombre auténticamente poderoso, es decir: del hombre dotado de poderes míticos. Matando una serpiente prueba Heracles, ya en la cuna, que es un príncipe.
